Actualidad La televisión y la violencia en los niños

La televisión y la violencia en los niños



En la actualidad se habla sobre el efecto que pueden tener los programas de televisión en la conducta de violencia en los niños. Anteriormente, los modelos de crianza se basaban en que el niño se desarrollaba a partir del modelado y conductas observadas.

Muchas personas que trabajan con la infancia, le adjudican a los programas de televisión violentos, el comportamiento “desadaptado” que pueda tener el niño. Se considera censurar programas de televisión con contenido violento o sexual como una medida de protección.  Así mismo, se utilizan teorías del aprendizaje para abordar las problemáticas en los colegios, pero llevados también al hogar.  

¿La televisión es la “culpable” de la violencia en los niños? 

Si esto fuera cierto y la televisión fuera culpable de la violencia en los niños, entonces daríamos por hecho dos cosas: los niños son sujetos totalmente sugestionables y maleables sin ninguna capacidad de discernir, discrepar y decidir sobre cómo quieren ser, y número dos: apagando el televisor o eliminando la “programación violenta” todas las conductas “violentas” se extinguirían. ¿Qué pasa con estos nuevos programas de televisión “infantiles” donde censuran cualquier manifestación de violencia y criminalidad? 

En estos nuevos programas los finales son felices, no hay conflictos, y si los hay se resuelven rápidamente, se censura y castiga todo lo “criminal” de la naturaleza humana.

La psicoanalista Viviana Berger, desde su experiencia trabajando con sujetos en situación de cárcel, dice sobre el lado oscuro del ser humano lo siguiente:

Ese lado nos hace tan humanos porque en la medida en que hablamos, en que somos tomados por el lenguaje, tenemos ese lado oscuro. Eso es lo que nos hace humanos, pero a la vez alude a las acciones o a los pasajes criminales. Es interesante porque los animales no cometen crímenes. El crimen es un concepto humano.”*

¿Somos los seres humanos siempre buenos?

Existe un debate aún vigente sobre diferentes corrientes que estudian a los seres humanos, sobre si somos buenos o malos por naturaleza, sobre si la violencia y la criminalidad es aprendida o innata. Si buscamos en la televisión y el internet a los culpables y responsables de “educarnos” sobre cómo desenvolvernos en sociedad, sobre qué es lo bueno y lo malo, entonces estaríamos afirmando que la “naturaleza humana” es en su totalidad educable y que nada en los sujetos se escapa de los procesos de aprendizaje.

Culpar a los programas de televisión “buenos o malos” de las conductas de violencia en los niños es definitivamente anularles su responsabilidad como sujetos, la posibilidad de construir y elaborar respuestas a sus preguntas y encontrar formas auténticas de cómo desenvolverse en el lazo social.

Ser responsables de nuestra posición subjetiva

Aunque la familia sea la más perfecta, la educación sea la más correcta y se trate de proteger a los niños de cualquier conflicto, siempre van a existir malestares y preguntas que les van a generar angustia.

No se trata de eximir al sujeto de su responsabilidad, se trata de que comprenda su posición en el mundo y para eso necesita asumir las consecuencias de sus acciones. Buscar culpables afuera es evitar que se asuma dicha responsabilidad.

Lo característico de la actualidad, es la caída de los discursos que antes organizaban a las familias. Se ha transformado la imagen que solía tenerse sobre la infancia, y ha pasado de verse a los niños como sujetos pasivos, a criaturas que parecen tener el saber y el poder de manejar no solo el control de la televisión, sino el control de sus vidas. Se cambia de canal con la misma vertiginosidad con la que se cambian los modelos de crianza, ningún canal es suficiente. 

¿En qué canal están los niños?

Ahora en muchas familias, la televisión y los dispositivos móviles han ocupado un lugar en los hogares que obstaculiza escuchar las angustias y los malestares. Una de las cosas que más angustia al niño, es esta demanda insistente y vigilante que le exige ser siempre bondadoso, amoroso y bueno; excluyendo cualquier pensamiento de maldad, celos, envidia y rivalidad que pudiera sentir, como si fuera imposible que el ser humano tenga maldad.

La cuestión va más allá de culpar o no a los programas de televisión violentos. Quizás esta programación existe como manifestación de los malestares humanos o ¿será una forma de sublimar las fantasías violentas y criminales de los seres hablantes? 

Lo que sí se presenta como una realidad contemporánea es el dominio de los medios de comunicación digital, el dominio de la tecnología, el bombardeo audiovisual de información e imágenes. Evitar que un niño se enfrente a esto, es evitarle su derecho a vivir y discernir sobre la época que le tocó vivir.

* Berger, V.  (2020)Las claves de la reinserción social. Entrevista disponible en:  https://www.pagina12.com.ar/287078-las-claves-de-la-reinsercion-social

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